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Osa Peninsula, Costa Rica

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Citizen Spotlight: Doña Sonia


At Jungla Magazine, we love stories about citizens who show exemplifying entrepreneurship, especially women entrepreneurs. We hope this story inspires local women who are thinking of starting a business themselves.


Doña Sonia was born in Naranjo de Alajuela in 1952. In 1985, she came to Sierpe where she opened a pulperia before tourism had hit the Osa. As she saw the tourism industry growing, she decided to sell her pulperia and do something she was truly passionate about, baking and interacting with people. About 8 years ago, she came across a foreign coffee packing plant owner that was curious to see where his coffee was coming from. In appreciation for her kind hospitality, he built her a wooden cart with wheels so she could sell her pastries and chocolates to tourists at the boat docks. She loved talking to the foreign visitors every day and being a part of the dock commotion. This project is what lead Doña Sonia into her next business endeavor, selling her famous pastries all over Palmar and Cortez.

After years of successful business with her cart, she noticed being in the sun all day was affecting her eyes and skin. She realized that she would have to find another way to sell her delightful baked goods to the community with less sun exposure. That’s when she went to every business in Palmar asking if they wanted to buy the homemade pastries. She knew her business had stuck when one day, a lady she didn’t know approached her to buy pastries. At first, she had to use taxis to take her around town, then eventually her and Don Edwin (her husband) were able to invest in a truck. Now she has a fixed route of 40-50 clients, and Don Edwin drives her around town to deliver every Tuesday and Friday. “She doesn’t do it because she has to work, she does it because she loves it,” says Don Edwin. When asked if she felt fear before starting this business, Doña Sonia stated that at first, she felt a little ashamed asking people to buy her products, but after seeing how much everyone loved them, she felt proud. Her message to women, young and old, is that you should always move forward to do what you love, and when you do, it feels amazing.



Ciudadano Destacado: Doña Sonia

En la revista Jungla, nos encantan las historias sobre ciudadanos que muestran un emprendimiento ejemplar, especialmente mujeres emprendedoras. Esperamos que esta historia inspire a las mujeres locales que están pensando en iniciar un negocio ellas mismas.
Doña Sonia nació en Naranjo de Alajuela en 1952. En 1985, llegó a Sierpe donde abrió una pulpería antes de que el turismo llegara a la Península de Osa. Cuando vio crecer la industria del turismo, decidió vender su pulpería y hacer algo que realmente le apasionaba, hornear postres e interactuar con la gente. Hace unos 8 años, se encontró con un propietario extranjero de una planta empacadora de café que tenía curiosidad por saber de dónde venía su café. En agradecimiento por su amable hospitalidad, él le construyó un carrito de madera con ruedas para que ella pudiera vender sus pasteles y chocolates a los turistas en los muelles. Le encantaba hablar con los visitantes extranjeros todos los días y ser parte de la conmoción del muelle. Este proyecto es lo que llevó a Doña Sonia a su próximo esfuerzo comercial, vendiendo sus famosos pasteles por todo Palmar y Cortez.
Después de años de negocios exitosos con su carrito, notó que estar al sol todo el día estaba afectando sus ojos y su piel. Se dio cuenta de que tendría que encontrar otra forma de vender sus deliciosos productos horneados a la comunidad con menos exposición al sol. Fue entonces cuando fue a todos los negocios en Palmar preguntando si querían comprar los pasteles caseros. Sabía que su negocio se había estancado cuando un día, una mujer que no conocía se le acercó para comprar pasteles. Al principio, tuvo que usar taxis para llevarla por la ciudad, y finalmente ella y Don Edwin (su esposo) pudieron invertir en un camión. Ahora tiene una ruta fija de 40-50 clientes, y Don Edwin la lleva a por la ciudad todos los martes y viernes. "Ella no lo hace porque tiene que trabajar, lo hace porque le encanta," dice Don Edwin. Cuando se le preguntó si sentía miedo antes de comenzar este negocio, Doña Sonia dijo que, al principio, se sintió un poco avergonzada de pedirle a la gente que comprara sus productos, pero después de ver cuánto los amaba, se sintió orgullosa. Su mensaje para las mujeres, jóvenes y viejas, es que siempre debes avanzar para hacer lo que amas, y cuando lo haces, se siente increíble.
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